Cuadernos para aprender tocando, mirando, jugando y creando
Recursos pedagógicos para acompañar a niños y niñas a sentir, explorar, imaginar, crear y descubrir que también pueden construir nuevas posibilidades.
Can Riure es una Escuela de Vida, Arte y Creación nacida de 20 años de experiencia en el aula y de una pregunta que sigue guiando todo lo que hago:
¿Y si aprender pudiera ser también tocar la tierra, mover el cuerpo, respirar, observar, crear con las manos y descubrir nuevas maneras de mirar el mundo?
Aquí encontrarás propuestas para hacer, explorar y vivir. No cuadernos para rellenar.
Porque hay aprendizajes que no caben en una ficha.
En Can Riure miramos la educación desde todo lo que un niño pone en juego cuando aprende: el cuerpo, la mente, las emociones, la relación con los demás, la naturaleza, la creación y la vida interior.
No son asignaturas ni una fórmula. Son una manera de recordar que un niño no aprende solamente con la cabeza.
Aprende cuando se mueve. Cuando siente. Cuando se relaciona. Cuando observa. Cuando crea algo con sus propias manos. Y cuando encuentra un momento para detenerse y escuchar.
Cada propuesta de Can Riure pone el foco en algunas de esas dimensiones, pero todas forman parte de la misma mirada: acompañar a niños y niñas como seres completos.
Quien soy
Mi nombre es Matilde Vergés Bueno
Soy maestra y llevo veinte años acompañando a niños y niñas en el aula.
Antes de llegar aquí me licencié en psicología social, trabajé en cooperación internacional y en estimulación temprana, y pasé por Togo y Nepal De vuelta estudié magisterio, me fuú al Cuzco a trabajar como maestra, volví a España y desde entonces no he salido del aula. Me he formado, entre otros ámbitos, en Pedagogía 3000, y soy instructora VEO.
En Bélgica me formé en el modelo Axenroos, creado por el psicólogo social Ferdinand Cuvelier, durante una estancia Erasmus en la que coincidí con él. Es un modelo de habilidades sociales que no clasifica a los niños: les da palabras para entender qué están haciendo en una relación y poder elegir otra cosa. A partir de ahí he desarrollado una programación completa para primaria y una formación para docentes.
Todo ese recorrido tiene algo en común: buscar maneras de educar que integren aquello que casi siempre aparece separado — el cuerpo, las emociones, la mente, la creatividad y la naturaleza.
De esa búsqueda nació Can Riure. No como un método, sino como una manera de mirar la infancia y convertir esa mirada en propuestas que se puedan vivir de verdad.
Creo en una infancia con tiempo para tocar, experimentar, jugar, crear, hacerse preguntas y descubrir el mundo con todo el cuerpo.
Y creo que nuestra tarea como adultos no es darles todas las respuestas. Es ofrecerles experiencias y herramientas para que encuentren las suyas.
Creadores de Nuevos Mundos
Hay una idea que atraviesa todo Can Riure: educar no consiste solo en preparar a la infancia para el mundo que ya existe. También es acompañarla a imaginar el que todavía no existe.
Cada vez que un niño imagina una posibilidad nueva, crea algo con sus manos, cuida lo que le rodea, coopera con otros o encuentra otra manera de resolver algo, está descubriendo que el mundo no solo se recibe: también se puede imaginar, cuidar y transformar.